Vive con una señora de más de 90 años con Alzheimer desde que era un cachorro de pocos meses. A la señora le gusta tener el gato en la falda pero él no quiere porque es un gato muy movido y le araña para saltar.
No quieren más al gato porque la señora se arranca las vendas que le ponen por los arañazos y se le infectan.
El gato es manso pero un poco movido. Este verano se escapó de la casa del pueblo y volvió con una pata y como consecuencia ha quedado cojo.